Paris, I love you.

Vista de la Torre Eiffel desde las orillas del Sena.
Foto: Edwin Vergara

París no es solo la capital más romántica del mundo, es una ciudad donde la gastronomía es de primer nivel y el lujo se respira hasta en sus amplios jardines. Nosotros la visitamos para comprobar de primera mano porqué esta ciudad sigue siendo el destino turístico más popular del mundo, desde sus iconos como la Torre Eiffel hasta los pasillos del exquisito Versalles.

París fue nuestro segundo destino.  Abordamos un vuelo de KLM que nos llevó hasta el Charles De Gaulle y en escasa hora y media ya estábamos en la ciudad de las luces.  El hotel escogido fue el Marriott Rive Gauche Hotel & Convention Center, ubicado en el  Boulevard Saint-Jacques junto a dos estaciones de la línea 6 del metro el cual nos llevaría a los principales puntos turísitcos en 10 minutos. Fueron cuatro días en los que no paramos de andar.


Rue des Pyramides
Foto: Edwin Vergara
Gastronomía.
Comer bien en París es caro, así que si desea hacerlo prepare el bolsillo.  En nuestra estadía lo hicimos una sola vez, queríamos probar esa "haute cuisine" tan famosa y lo hicimos a lo grande en un restaurante que fue fundado en 1686: La Procope.

Este bello restaurante está ubicado en 13 Rue De L' Ancienne Comédie y abre todos los días desde las 11:30am hasta media noche.  No alcanzamos a imaginarnos la cantidad de personas que se han sentado y han disfrutado de las delicias que este restaurante ofrece desde sus inicios en 1686 de la mano de Francesco Procopio dei Coltelli.

De entrada, unas deliciosas sopas, la tradicional sopa de cebolla gratinada de La Procope y una Crema de Zapallo que vino con naranjas injertadas y vieiras.  Deliciosas desde la primera cucharada.  Le siguieron los platos fuertes que incluían clásicos de este restaurante: Ivre de Juliénas (cacerola de gallo) y un Calf´s Head delicioso.  El postre estaría a cargo de un Creme Brulé.

Le Procope desde 1686.

Sopa de Cebolla y Crema de Zapallo con naranja y vieras de La Procope.

Los platos fuertes de la noche. Platos tradicionales de La Procope.

Un clásico: Creme Brulé
 
Los Crepes del Carrusel.
Pocas cosas son tan deliciosas en la vida como los Crepes del Carrusel.  A los pies de la magnánima y espigada Torre Eiffel se encuentra un puesto que prepara los mejores crepes que me he comido en mi vida.  Una deliciosa combinación de Nutela, Fresas y Chantilly hicieron que esa mañana fuera maravillosa.  También los puedes pedir de banano con coco y muchas otras combinaciones que te volarán la cabeza.

Una recomendación: pídelo y mientras te lo comes cruza el Siena hasta la Plaza Trocadero, sube las escaleras y desde lo alto contempla la vista más maravillosa que esta ciudad puede ofrecerte.


El Carrusel de la Torre Eifell

El Carrusel de la Torre Eiffel: Una parada obligada si visitas París donde disfrutarás los mejores crepes del mundo.

Crepe en proceso en el Carrusel de la Torre Eiffel.

Nutela y Fresas: la combinación ganadora.

Para coronar el crepe de fresas y nutela: Crema Chantilly

Saboreando mi crepe frente al Sena.

Los Cafés de París.
En cada esquina de esta hermosa ciudad podrás encontrar un café.  De los tantos que visitamos para el lunch me quedo especialmente con dos que me volaron la cabeza.  Son una combinación de calidad-precio que es necesario cuando visitas París.

Uno de ellos fue Café El Ecir.  Ubicado a dos cuadras de nuestro hotel, este Café nos brindó una variedad en su menú con excelentes precios.  Mis platos favoritos fueron sin duda, la Sopa de Cebolla y un Filete delicioso que lo acompañan con papas fritas sin dejar de mencionar la gran variedad de cafés que ofrecen.

Mi otro Café favorito fue Eiffel Café donde preparan la mejor pizza de todo París.  Masa delgada tipo galleta cubierta de los mejores ingredientes.  Lo mejor: acompañarla con un capuccino.  Disfrútala mientras ves a la marea de gente que sube y baja camino a la torre.


Sopa de Cebolla gratinada.

Capuccino en El Ecir.

Salmón y queso.  Parte del desayuno que disfrutamos todos los días en el Marriott

Filete y papas fritas en El Ecir.


Eiffel Café de París.

Pizza Vegetariana en Eifell Café.

Por las calles de Montmartre.
El día que conocimos el Louvre fue un día intenso que inició a las 8:00am ya que empezaríamos conociendo el barrio de Montmartre donde contemplaríamos una hermosa vista de París.  La espectacular Basílica del Sagrado Corazón estaba abarrotada y ni hablar de los alrededores de La Place du Tertre aquel Sábado de Gloria.

Recorrimos el hermoso barrio a pie descubriendo cada rincón y conociendo de primera mano aquel lugar fascinante de calles estrechas en donde vivieron grandes artistas.  Hoy en día encontrarás artistas callejeros queriendo pintarte u ofreciéndote sus obras, tal como se hacía en la época.

La casa del pintor Renuart, el primer Cabaret de París y una docena de bares y cafés es lo que puedes encontrar en este barrio bohemio que todavía vive y respira arte.


Basílica del Sagrado Corazón en Montmartre

Barrio de Montmartre en París.

El famoso Chat Noir en Montmartre.

El Conejo Agil. El primer cabaret de París.  Todavía da shows pero no de la talla del Molino Rojo o del LIDO.

Montmartre en el feriado de Pascua.

Montmartre en el feriado de Pascua frente a la Plaza Du Tertre.

Arte en la Plaza Du Tertre de Montmartre.

Un sin fin de pinturas en todas las técnicas.

Sobreviviendo al Louvre un feriado de Pascua.
La Reina Catalina de Médicis fue quien empezó con el proyecto que hizo del Louvre lo que es actualmente.  Gracias a ella, podemos maravillarnos con este "ex-palacio real" que hoy es el Museo Nacional de Francia y que alberga las mas extraordinarias obras de arte.

La Gioconda, La Venus de Milo, La Victoria Alada, La Virgen en las rocas, La coronación de Napoleón son algunas de las grandes obras que pudimos apreciar durante nuestro recorrido.  La Galería de Los Esclavos de Miguel Angel es realmente asombrosa, sin dejar de mencionar a la galería Romana en donde pudimos ver el detalle de las esculturas de la época.



Jardines del Louvre.

Jardines del Louvre. Al fondo la Torre Eifell.

Escultura que Luis XIV le encargó al maestro Bernini mostrando al Rey en su faceta de caza.

La emblemática pirámide del Louvre. Una cicatriz en la cara de París? En lo absoluto.

La pirámide invertida que se aprecia en el Carrusel del Louvre, inmortalizada por Dan Brown.

La galería Romana del Louvre.

La Venus de Milo. Artista desconocido.

La Victoria Alada, vista desde su lado más helénico.  Artista desconocido.

"La Virgen en las rocas" del maestro Leonardo Da Vinci.

La más vista y la más fotografiada. La Gioconda de Leonardo Da Vinci.

Impactante: La Auto-Coronación de Napoleón frente a la mirada enfurecida del Papa.

Por las senderos de Luis XIV.
Y si sobrevivimos al Louvre en el feriado de Pascua, la visita a Versalles iba a ser un paseo.  Al día siguiente tomamos el tour desde temprano que nos llevaría al espectacular palacio hoy también convertido en museo.  Las filas eran interminables pero nosotros gozamos de una entrada preferencial gracias a la empresa que nos brindó el tour.

Al entrar nos maravillamos con el imponente lujo de la época en cada uno de los salones del palacio.  El Salón de Diana, mejor conocido como "El Salón de los Aplausos" servía de vestíbulo al gran aposento y era donde Luis XIV pasaba horas jugando billar; el Salón de Marte (planeta de la guerra) servía para aposento de la sala de guardias del Palacio y el Salón de Apolo, con el que se identificaba el egocéntrico de Luis XIV era el más fastuoso de todos donde actualmente podemos ver la decoración del techo en el que todas las pinturas, dovelajes y enjutas presentan gran colorido y en el que todas las esculturas están en relieve y con un dorado realmente impresionante.

Los aposentos del Rey y de la Reina son extraordinarios sin dejar de mencionar el impactante Salón de los Espejos.  Luis XIV robó la receta de hacer espejos a Italia y para demostrar su poderío mandó a construir esta galería.  Todos los gobernantes que visitaban el palacio tenían por obligación pasar por el Salón de los Espejos mientras Luis XIV se regocijaba al ver la cara de asombro de todos.


Las verjas del impactante Versalles

Vista del exterior de Versalles.

El Salón de Apolo.  El favorito de Luis XIV

El Salón de los Espejos.

La Capilla del palacio de Versalles.

Parte de los jardines de Versalles.

Busto de Luis XIV que le encargó al maestro italiano Bernini.  No le gustó y lo mandó a retocar con otro artista.

El Salón de Apolo en Versalles.

Detalles en los aposentos de Maria Antonieta.

Los Aposentos de María Antonieta.

Paseando por París.
Son cientos los lugares que puedes visitar dentro del hermoso París.  Contrario a lo que dicen, me pareció que el sistema del Metro de esta ciudad es bastante fácil, solo hay que referirse a el número de la línea, y con la ayuda de un buen mapa no tendrán problema alguno.  

En París no paramos de andar ni un segundo.  Nos recorrimos los alrededores de la torre hasta llegar a Trocadero para luego hacer una visita al Acuario de París que es toda una atracción para chicos y grandes.  

Un crucero por el Sena es algo que hay que hacer y si lleva cena romántica incluida, aún mejor.  En el crucero podrás ver a París desde otra perspectiva y contemplar cada uno de los maravillosos puentes que cruzan la ciudad, cada uno más bello que el otro y con un historia diferente.

Una deliciosa tarde la pasamos tirados en la grama del Jardín de Las Tullerías, mientras disfrutábamos de la incomparable vista del Louvre.  El enorme jardín nos lo caminamos todo hasta llegar a la Plaza de La Concordia donde nos imaginamos, por segundos, la agonía de María Antonieta y el Delfín al ser decapitados en la mitad de la plaza con medio París de testigo.


Jardines de Trocadero con la Torre Eifell de fondo.

Vista desde Trocadero, París.

Jardín de Las Tullerías.

Relax en el Jardín de Las Tullerías.

El Arco del Triunfo del Carrusel que mandó a construir Napoleón Bonaparte.

Plaza de La Concordia, París.

Plaza de La Concordia, París.

Champs Elysses, París.

Champs Elysees, la segunda avenida más cara del mundo.  La primera es la 5ta Ave. de Nueva York.

El Arco del Triunfo.

La Tumba del Soldado Desconocido en el Arco del Triunfo.

Nuestra última noche en París fue espectacular.  Asistimos a ver el Show de Cabaret del LIDO en Champs Elysses con una cena deliciosa y champaña.  De allí salimos a la media noche para irnos al hotel ya que, en un par de horas, nos esperaba nuestro tercer destino.  Una ciudad de la cual no nos querríamos ir.

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